COMO IR MÁS ALLÁ DE LOS MITOS DE
LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y TRABAJAR CON LAS REALIDADES DE LA TECNOLOGÍA
EDUCATIVA.
Es una realidad que la tecnología educativa
se ha convertido ya en una herramienta auxiliar de la educación universitaria.
La verdad es que la educación ya no puede escapar
del uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación, pero, eso no
significa que los mitos al respecto sean del todo realidades que se deben o han
cumplido, porque en definitiva no es así. Cabero Almenara, Julio describe al
respecto que “como cada vez que surge una tecnología, suele concedérsele un número
significativo de potencialidades, que las llevan a presentarse como la panacea
que resolverá todos los problemas de esa sociedad, y estimulará una creencia a
ciegas en sus posibilidades. También estas concepciones o preconcepciones “suelen
darse tanto en la sociedad en general como en la comunidad científica en
particular, que giran en torno a la utilización de las tecnologías y que
condicionan el papel y el poder que les atribuimos, y que pueden llevarnos, por
una parte, a una confianza absoluta en ellas y a una reflexión no crítica
respecto a sus aplicaciones y utilización, y por otra, a un determinismo
tecnológico” (Cabero, 2001a, 61).
Las ideas de que la
tecnología resolverá todas las actividades relacionadas a la educación es lo
que se llama mitos, pues son creencias potenciadas que la sociedad añade a cada
invento que va apareciendo y que por cierto en la época que se está viviendo
son ya bastante permanentes y constantes. En cuanto a los mitos, Cabero Almenara, Julio manifiesta que “estas
concepciones se traducen en la creencia de diferentes mitos sobre las
posibilidades que tienen las tecnologías en la sociedad, productos que son
consecuencia de la falta de formación para su interpretación y análisis, la
preponderancia de un modelo de funcionamiento tecnológico imperante en la cultura,
la falta de reflexión crítica sobre sus posibilidades, y la confianza ciega en
sus aplicaciones para resolver los problemas de la sociedad.
Entonces, es evidente que
la tecnología ha revolucionado el mundo de la educación, porque la forma en que
estas apoyan el aprendizaje y las habilidades de las personas es verdaderamente
impresionante; pero, la otra realidad es que no son del todo capaces de
absorber las competencias que se requieren en el sistema educativo para formar
integralmente al ser humano, quiere decir que es necesario la implementación de
muchas otras herramientas: pedagógicas, de planificación, de currículo, de
mediación, de intervención, de recapitulación, de evaluación, de participación,
de análisis, de aplicación, entre otras, en las que el papel del tutor no puede
ser sustituido, es más, es quien promueve la educación desde el uso de las
tecnologías, es quien piensa y repiensa la educación. De tal manera que en los centros
educativos se debe trabajar con base a los intereses, demandas, necesidades y
exigencias de los participantes, con los beneficios de las Tecnologías de la
Información y Comunicación, pero el papel del estudiante y del facilitador es
sumamente importante y protagónico, quienes por supuesto y como se ha dicho se
apoyan de los beneficios de las herramientas tecnológicas y de la información
que proporcionan. Debe intentarse promover el uso correcto de las TIC y
pretender aclarar cada una de las ideas que la sociedad ha ido asociando a lo
largo del tiempo con respecto al tema.
Lo que sí es una realidad es que la tecnología
educativa es auxiliar de la educación porque se utiliza en el desarrollo
sistematizado de la misma y los estudiantes asistemáticamente ya han adquirido
mucha experiencia en cuanto al uso y manejo de las herramientas en sí, como
también de la vasta información que brindan al mundo entero.
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